¿Quién puede juzgar a un/a vendedor/a?

¡Bienvenida o bienvenido a mi blog!

yupi

Me vais a perdonar pero la percepción que se tiene desde los despachos sobre lo que ocurre en la calle, “en el frente”, está muy pero que muy alejada de la realidad; sin embargo, es muy frecuente escuchar como se juzga negativamente a los/as vendedores/as porque aquello que se plasmo en un papel no se ha cumplido.

Pero lo peor, es que hay muchos casos en que aquel o aquella que plasmo en un papel “un mundo de yupi”, se atreve a proponer estrategias y a imponer métodos sin haber “pisado la calle en su vida” y por supuesto, de escuchar los consejos y propuestas del vendedor/ra nada de nada, porque claro, el/la vendedor/ra lo que pretende es escaquearse.

Evidentemente estoy generalizando, es muy cierto que hay empresas que si saben lo que es la calle, que conocen las dificultades de los mercados en los que se mueven, que saben escuchar a sus vendedores/as y que son ágiles a la hora de aplicar una nueva táctica en pos de sus objetivos, ya que tenía previstos, por su experiencia, varios supuestos.

He conducido camiones/trailer y entre las duras tareas propias del trabajo, tenía que salir de casa los domingos por la tarde para con suerte, llegar los viernes por la noche, porque lo más frecuente era los sábados por la mañana y teniendo que dedicar los sábados por la tarde al cuidado de la máquina, pero sabes qué, pues que me dormía sin problemas y sin pensar en el trabajo, solo tenía que descansar para recuperar mi cuerpo para seguir conduciendo con la precaución debida.

He trabajado a turnos en una almazara (fábrica de aceite de oliva virgen), 2 días de mañana, 2 días de tarde, 2 días de noche y uno de descanso, esta era la rutina y claro está, en este sistema no hay ni domingos ni festivos, lo que te toca te toca. Eran 8 horas de trabajo agotador en lo físico pero con el descanso debido, “estaba el tío para otra” y el día de descanso, era para eso para descansar.

He ido a la recolección de la aceituna, trabajado de pinche de cocina, repartido fruta, descargado camiones, todos trabajos duros en lo físico pero no en lo emocional; así es que recuperarse de ellos y olvidarte de ellos una vez que has terminado tu jornada es muy fácil.

Sin embargo y ahí es donde marcan las diferencias los/as grandes vendedores/ras y las empresas que los/as saben valorar, la venta es un trabajo tóxico, te agota emocionalmente y además no te deja recuperarte, te tiene enganchado continuamente porque nunca es suficiente y lo peor, es muy fácil pedir y pedir y acusar de falta de compromiso si no se consiguen los objetivos, objetivos que en la mayoría de los casos, están puestos por las necesidades creadas y no por la compleja realidad de los mercados.

Así es que y para terminar, y no es la primera vez que lo digo, antes de juzgar el trabajo de un/a vendedor/a, pásate una buena “temporadita” en la calle bregando con todo lo que ello implica, porque en la calle eres uno/a más a quien nadie espera ni necesita.

¡Saludos y se feliz!

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