Mi problema puede ser tu solución.

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Hace un par de semanas recibí la visita de alguien de que quien sí me importa lo que piense de mí y durante nuestra larga charla, hablamos sobre muchas cosas, pero sobre todo de lo que él consideraba que era “mí gran problema”, ya que, según el, puede que en algún momento de mi vida incluso me ha supuesto perder oportunidades, sobre todo laborales, aunque yo no fuese consciente de ello pero lo que él no sabía, es que si soy consciente de ello.

Hoy he compartido la mañana, siendo domingo evidentemente ha sido con mí bici, junto con otros amigos, con uno con el que hacía tiempo que no tenía la oportunidad de charlar; una buena persona de quien hace tiempo tuve la oportunidad de detectar su enorme sensibilidad hacia todo lo que ocurre a su alrededor, el cual, no hace falta que te diga que es cualquier cosa menos alentador, algo que hace que estas personas con alta sensibilidad sufran casi de manera continua y que como él reconoce, si no fuese por esos momentos de bici que compartimos, muchas cosas serían insoportables para él.

El caso es que los que practicamos ciclismo, últimamente estamos sufriendo una persecución incomprensible tanto en la montaña como en la carretera y todo, porque algunos insisten en decir que interrumpimos el tráfico o que hacemos daño al monte, bueno, en todos los gremios hay impresentables y en este caso no iba a ser menos,pero en líneas generales, la mayoría somos muy respetuos@s con el tráfico y el monte y por encima de cualquier cosa, lo hacemos porque nos preocupa nuestra seguridad en la carretera y porque respetamos la naturaleza mucho más que la media.

El caso es que uno de mis otros amigos nos iba contando como unos días atrás, mientras circulaban por unos de esos preciosos senderos que disfrutamos en las sierras de Jaén, de golpe se encontraron, y en una de sus zonas más complicadas para el paso de una bicicleta, una piedra colocada a propósito con el objetivo de hacer daño a quien se la pudiese tropezar; de hecho, no sé si sabes que algunos malintencionados colocan cables y trampas con clavos para hacer todo el daño que puedan a quienes paseen por senderos similares a ese, ya sea en bici, andando en familia o corriendo.

El caso es que cuando nuestro amigo terminó de contarnos como “resolvieron la cuestión”,  inicie una conversación con mi sensible amigo que se desarrolló así:

Yo: “hay que ver algunas personas el grado de maldad que pueden llegar a demostrar”

Mi amigo: “¿Algunas personas Gustavo? La humanidad es pura maldad y esto no tiene arreglo”

Yo que sé de su enorme sensibilidad y por lo tantode lo que puede llegar a sufrir con estos temas, continué así:

Yo: “Amigo mío, pensar así, además de ser incierto, no te conviene y si no dime ¿crees que los seis amigos que ahora mismo compartimos la mañana somos malvados o que las personas que a lo largo de nuestro paseo nos vamos a encontrar también son malvadas?”

Mi amigo: ¡Qué va Gustavo, sois gente estupenda!

Yo: Bueno, entonces, si hacemos una regla de tres simple, seguramente podremos demostrar que la mayoría de la gente es buena ¿no te parece?

Mi amigo: ¡Hombre! Visto así…

Yo también soy un hombre muy sensible y empático y sé lo que se puede llegar a sufrir por ello, pero me costó mucho descubrir ese “defectillo” de mi personalidad y un poco más encontrar la manera de que, sin perder su maravillosa esencia basada en el respeto y en compartir para crecer, dejase de hacerme daño y la primera conclusión que saque, fue que el mayor peligro para nuestras emociones no es el miedo, la soledad, el dolor… o lo que sea que se te pueda ocurrir, el mayor peligro para nuestras emociones son otras personas, así es que con esa premisa desarrolle la teoría de las minorías ruidosas que dice lo siguiente:

Teoría de las minorías ruidosas: el mundo está dirigido por una minoría egoísta y poderosa con la que seguramente nunca interaccionaré, sin embargo y para ejercer su poder, buscarán otra minoría, normalmente y aunque tenga una gran formación universitaria, de perfil mediocre, ambicioso y manipulable (recuerda que la educación y empatía no son directamente proporcionales a la formación) con los que probablemente si interaccionaré (aunque también se da el caso de que hay personas poderosas que no son como los que he descrito y que afortunadamente buscan rodearse de personas también totalmente opuestas a las descritas) y contra los cuales he de estar preparado, por mi salud mental y la estabilidad de mi familia, para defenderme de sus malas intenciones, aunque en momentos puntuales de mi vida, sobre todo la profesional, me pueda llegar a afectar, teniendo y aceptando como consecuencia, que habrá personas que malintencionadamente se intentarán vengar ante el hecho de no haber conseguido intimidarme con sus “amenazas”, manipulando de forma negativa la opinión que sobre mí otros que no me conocen se puedan crear.

Pero lo importante de esta teoría no es ella en sí misma, lo importante de esta teoría son aquellas personas a las que no incluyo y entre las cuales estamos la mayoría de la humanidad, una mayoría que, desgraciadamente, nos estamos dejando influir por esas minorías ruidosas aunque, afortunadamente, cada día veo situaciones que invitan a la esperanza.

Bueno, pues una vez que le explique y desarrolle mí teoría a mí amigo, no es que cambiase su manera de interpretar el entorno, para estas personas eso cuesta mucho pero que mucho tiempo, pero en lo que sí le insistí es en que cuando sienta que sus emociones le avisan que alguien intenta manipularlo a través de la mentira y en busca de su egoísta y exclusivo beneficio, lo mejor es que por su bien y el de su familia, lo descarte de su vida y si es necesario, siendo todo lo directo y claro que pueda para evitar “malas interpretaciones”.

Por si te has liado un poco con un texto algo más largo del que habitualmente suelo escribir, te resumiré cuál es ese problema que yo tengo y que puede ser tu solución ante personas tóxicas:

“Más vale una vez colorado que cien amarillo”

Saludos y se feliz.

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2 comentarios en “Mi problema puede ser tu solución.

  1. Estoy de acuerdo contigo. Te asombras de la cara de estupor que pone la gente cuando le dices las cosas a la cara tranquilamente. De hecho, yo hago uso de ese dicho desde hace unos años y la verdad, soy más feliz 🙂
    Un saludo,
    Christina.

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