¿Un título nos hace mejores vendedores?

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Desgraciadamente tuve que empezar a buscarme la vida muy joven y mi formación académica se quedó muy “cortita”, aunque nunca me ha supuesto un inconveniente para desarrollarme profesionalmente como vendedor, ya que no necesite ser Abogado para trabajar como Inspector de Seguros, ni Ingeniero para vender coches y tampoco tener  formación sobre Farmacia o Medicina para ser Visitador Médico y de Farmacias; sin embargo, he de reconocer que para mí siempre fue y es, algo resolver.

En el periodo profesional que ocuparon mis empleos en seguros y coches, nunca me plantee que no tener formación Universitaria relacionada con cualquiera de los productos que representaba fuese un problema para mi futuro, además, se me daba muy bien mi trabajo y estaba bien reconocido por mis empresas.

Sin embargo, cuando llevaba unos diez años en la Visita Médica y de Farmacias, mi falta de formación empezó a preocuparme y mucho, por la cada vez mayor tendencia de las empresas de la Industria Farmacéutica por contratar a licenciad@s relacionados o no, con el sector de la salud.

Sinceramente he de decir que en aquel momento me parecía y me sigue pareciendo más lógico que fuese así,de hecho, hubo un periodo en el que llegue a sentirme un poco acomplejado cuando, en las tertulias con mis colegas, tod@s hablaban de su formación y periodo universitario; sin embargo, también comprobaba y en primera persona, que en ningún momento destacaba en negativo ante mis clientes, Médic@s y Farmaceitic@s, con cualquiera de mis presentaciones, manejo de argumentos, objeciones y cierre; si cabe, he de decir que en muchas ocasiones, cuando me comparaba con aquell@s compañer@s que tenían esa formación reglada, comprobaba que nunca lo hacia peor, es más, en muchos casos me desenvolvía mejor.

Pero la confirmación sobre mi capacidad para hacer mi trabajo con buenas argumentaciones, manejo de objeciones y cierre, me llego cuando en mi ex-empresa “impuso” como método de entrenamiento el “role play”, pudiendo comprobar a través de comparaciones directas, que no solo lo hacía muy bien, sino que mis grabaciones se usaban para que el resto de compañer@s viesen un ejemplo de cómo se debían hacer correctamente las visitas.

Tras esas evidencias perdí todos mis complejos aunque siempre me quedo un “regomello” que, hasta hace muy poco, me invitaba a justificar que, por de esa falta de formación Universitaria, me descartasen de ofertas de empleo para puestos similares, pero ahora que he vuelto a estudiar y que tengo la referencia directa de mis hijas, ambas universitarias, tengo muy claro que para ser un buen vendedor “no te sirve de mucho” lo que puedas aprender con una formación Universitaria, ya que “solo” necesitas una buena y completa formación sobre tus productos por parte de tu empresa, y eso que nos hace diferentes y que no se aprende en las Universidades y que nos hace mejores vendedores que l@s demás:

  • Empatía.
  • Inteligencia emocional.
  • Resiliencia.
  • Actitud positiva.

Y por supuesto sin olvidar:

  • Capacidad de aprendizaje.
  • Constancia.
  • Planificación.
  • Análisis de ventas y de mercado.
  • Argumentación y manejo de objeciones.
  • Capacidad de negociación y cierre.

¿Qué te parece, estás de acuerdo?

Saludos y se feliz.

¿Cómo se hace para entrenar la empatía y la inteligencia emocional? (Primera parte)

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Tras un intercambio de comentarios en mi Blog con uno de mis lectores, me encontré con este: “Estoy totalmente de acuerdo contigo, pero ¿cómo se hace para entrenar la empatía y la inteligencia emocional?

Antes de seguir, quiero dejar claro que no soy un profesional de la materia y que solo soy un hombre que un día comprendió que vivir con un “nudo” continuo en el estómago no es vivir y que por lo tanto, necesitaba hacer algo que le ayudase a ser feliz.

Para empezar quiero que sepas qué significan para mí la empatía y la inteligencia emocional:

Empatía: mecanismo con el que saber ponerte en el pellejo de los demás para comprender su comportamiento, con el objetivo de suavizar y acercar posturas por la buena salud mental de ambos; o también, para comprender que no hay manera de acercar posturas por su falta de empatía y así poder alejarme de esa persona antes de que me consuma emocionalmente.

Ejemplo: si tengo un/a mal/a jef@, antes de alejarme por temor a su actitud, voy a descubrir que déficits tiene (porque siempre tienen alguno: de salud mental, falta de cariño en la niñez, complejos, inseguridad para el cargo…) para que le empuje a actuar así y cuando lo descubra, sabré a qué atenerme y decidiré si me alejo o intento acercar posturas.

Inteligencia Emocional: escudo protector ante los impactos emocionales que voy a recibir continuamente, normalmente de otras personas, y que me va a permitir gestionar mis prioridades, la cuales “se limitan” a tres: mi mujer e hijas.

Ejemplo: con el/la mism@ jef@ de antes, me permitirá mantener el  estado de salud mental necesario poder atender a mis prioridades: mi mujer e hijas; haciéndome comprender que trabajos puedo hacer muchos (otra cosa es que los haya) y que familia solo tengo una, ya que cada vez que tengamos un desencuentro, me permitirá relativizarlo todo dándome más lástima que rabia; total, lo “único” que puede hacer es intentar echarme, injustamente claro, porque por mi empeño en el trabajo se lo voy a poner muy difícil.

Dicho esto, quiero recalcar que la pregunta no está planteada tal y como a mí me gustaría, aunque por otro lado está muy bien hecha, porque efectivamente solo se trata de entrenamiento, ya que, desde mi modesta opinión, todos nacemos con un buen nivel de empatía e inteligencia emocional que vamos perdiendo a lo largo del tiempo y tristemente cada vez más jóvenes.

Para mí la pregunta adecuada hubiese sido:

¿Cómo hacemos para recuperar la empatía y la inteligencia emocional?

Pero esto te lo desarrollaré y siempre según mi experiencia, en un próximo post, no sin antes pedirte que reflexiones sobre los siguientes puntos:

1º) ¿Aceptas que tu tiempo y el que compartes con tu familia es tu mayor patrimonio?

2º) ¿Aceptas que somos química y que nuestros comportamientos están muy relacionados con ella?

3º) ¿Aceptas que muchas de las cosas que nos han enseñado están muy alejadas de lo que nuestras emociones nos dicen?

4º) ¿Aceptas que la mayoría de las personas, independientemente de su raza, credo, sexualidad… son buena gente y que sus intenciones no son malas?

5º) ¿Eres capaz de reflexionar con sinceridad sobre ti mism@?

Algunas personas creen que soy frío y calculador pero otras piensan todo lo contrario ¿imaginas quién es quién?

Solo te diré que me emociono y lloro con facilidad, y que abrazo y beso con la misma intensidad que mis 90 kg son capaces de transmitir…, pero es cierto, también puedo ser frío y calculador.

¡Ya hablamos¡

Saludos y se feliz.

En la búsqueda de una salida laboral ¿Cuántos palos somos capaces de tolerar?

¡¡Bienvenida o Bienvenido a mi Blog!!

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Es el post más largo que he escrito, tu mism@.

Últimamente mi Blog (afortunadamente y aunque me esté absorbiendo mucho tiempo de estudio) me ha dado mucho trabajo, y no sólo por la necesidad que tengo de escribir y de compartir, sino por la gran cantidad de comentarios que han sido capaces de generar, en Linkedin y en el Blog, mis entradas ¿Merece la pena tanto esfuerzo? Y ¿Qué a quién contrataría yo? De lo cual, tanto mi salud mental, mi familia y yo, os estamos muy agradecid@s.

Sin embargo y de entre todos, hay algunos que me han marcado por la desesperanza a la que sus malas experiencias en la búsqueda de una solución a su situación laboral les han llevado, haciéndome reflexionar sobre cuál está siendo y como estoy gestionando mi camino hacia la búsqueda de una solución a mi situación laboral (que, afortunadamente he de decir, es el único problema serio que actualmente tengo), lo que me ha hecho recordar la cantidad de “leñazos” que me he llevado a lo largo de ese camino en el que estoy embarcado y a convencerme aún más, del poder de la ilusión como principal método de gestión emocional de los mismos para seguir y seguir…  hasta que lo consiga.

Por supuesto el primer palo fue que mi ex empresa me comunicase que prescindía de mi tras 17 años de fiel servicio, afortunadamente aquello se resolvió dándonos a unos cuantos, de los que sufrimos el ERE, otra oportunidad a través de una empresa de outsourcing, proyecto que duró dos años y en la que en la despedida final nos prometieron contar con nosotros para futuros proyectos.

¿Qué paso con esa promesa? Pues que yo sepa no han contratado de nuevo a nadie de los que participamos en aquel proyecto y oportunidades han tenido y claro está, que ni siquiera hayan contado conmigo para el proceso, como puedes imaginar, ha supuesto un palo por cada una de ellas.

Pero en este caso, el palo más grande no es que hasta ahora no hayan contado conmigo, es la sensación de “jilipollas” que me quedo y que aún conservo, tras no haber aceptado una oferta de empleo para una buena empresa mientras trabajaba con ellos por creer en sus promesas.

Luego vinieron los palos normales que todos l@s afortunados a participar en procesos de selección nos venimos llevando, aunque algunos han sido grandes por estar casi hecho, y es que tras pasar un proceso supercomplicado y complejo de una gran empresa, me comunico que le habían ordenado desde internacional que se paralizasen todos los procesos por la inestable situación económica de España y en otras otras ocasiones, cuando ya parecía que estaba todo hecho, “surgen por la espalda” profesionales con mejores contactos que yo que se quedaron con el puesto, con el consiguiente palo y bajón moral recibido, cuando (por cierto estoy muy agradecido con el trato) recibes la llamada explicándote los motivos de las circunstancias que han motivado esa decisión de última hora.

Pero los palos no quedan solo en lo que ocurre en los procesos de selección ¡qué va, hay mucho más!

Cuando comprendo que volver a mi profesión va a resultar un camino largo y duro y puede que imposible, empiezo a plantearme alternativas siguiendo los maravillosos consejos que en las RRSS encontramos para el emprendimiento y la reinvención.

Lo primero que me plantee fue abrir una tienda de bicis, en mi pueblo, que tiene 14.000 habitantes, ya hay una y en Jaén, una ciudad de poco más de 100.000 habitantes y a unos 14 Km de mi pueblo, hay siete y eso sin contar con la competencia de internet; no obstante, empiezo a investigar y a ponerme en contacto con distribuidores, las conversaciones, mejor dicho, sus exigencias, me llevaron a abandonar el proyecto con el consiguiente malestar (un amigo se atrevió con él, invirtió todos su ahorros y ahora, tras dos años, se está formando para hacer algo totalmente distinto, ya que de media saca unos 600€ limpios al mes) pero no queda otra, hay que seguir investigando y por supuesto, sin olvidar la ilusión por volver a lo que sé que mejor se me da.

Antes de seguir hago un ejercicio de reflexión realista para comprender que mi situación es muy difícil, algo que me daba mucho miedo, ya que empecé a trabajar muy joven y mi formación es muy poca y además, de la que tengo no me acuerdo de nada y ya nadie la necesita.

¿Qué puedo hacer con lo que tengo? “Sólo” puedo conducir camiones y autobuses, pero claro las cosas no iban a ser fáciles, resulta que necesitaba hacer un curso de adaptación con la consiguiente inversión, pero es lo que hay si quieres tener alguna opción, durante la realización del mismo me pongo al tanto de la situación del transporte por carretera, algo que tenía olvidado desde hacía mucho tiempo, pero que me situó en una realidad de la que mejor y muy bien aconsejado por mi formador, de momento es mejor posponer.

¿Entonces qué? En aquel momento, me entere de que en breve se iban a convocar los exámenes libres para pasar el primer año de la formación reglada para conductor de ambulancias y claro está, teniendo todos los carnets de conducir y habiendo trabajado durante más de 20 años en la sanidad, parecía lo ideal, así es que me cargo de ilusión, me pongo en contacto con una academia, por cierto, nada barata y empiezo las clases, pero durante ellas me surge una duda: siendo esta una formación reglada de grado medio ¿tengo derecho a presentarme a los exámenes con una humilde E.G.B? Se lo planteo al gerente de la academia y me dice que sí, confié en él, pero poco tiempo después descubrí y cuando ya era tarde, que no era así y que necesitaba de la ESO, con lo que no me podía presentar, consecuencia, otro palo económico y moral, pero hay que seguir y buscar soluciones.

La primera estaba clara, sacarme la ESO y ya puestos, el acceso a la Universidad para mayores de 45, afortunadamente ambos retos los superé y muy bien, pero durante el proceso se me complica una viaja lesión de rodilla y tengo que pasar por el quirófano, se me cayó el mundo encima ¿y ahora qué y si me surge una oferta de empleo qué hago, acepto o no?

“Afortunadamente” no ocurrió y me intervinieron de una rodilla que estaba en muy malas condiciones dejándome nuevo y en perfecto estado.

Una de las actividades que hacía durante mi rehabilitación, era pasear y lo tenía calculado para descansar a mitad de camino, en la tienda de bicis que mi amigo abrió y claro, mientras tanto, ya te puedes maginar las conversaciones de un desempleado cojo y un empresario desilusionado, eran penosas, pero siempre terminábamos con optimismo diciendo: “bueno de momento estamos bien y poniendo todo lo que podemos para salir de esta ¡vamos a seguir!”

Un día, en uno de mis descansos en la tienda, entro un chaval y amigo de 23 años que también está intentando resolver su futuro profesional añadiendo formación a su CV, se sumó a la conversación y durante el desarrollo de la misma, me hablo de un interesante y bonito pero difícil y duro de estudiar, ciclo de FP. Llamó mi atención y empecé a investigar, pregunté a profesionales del sector y todos me recomendaron hacerlo (por supuesto manteniéndome siempre activo en la búsqueda de empleo), motivos por los cuales me matriculé y me ilusioné por dos motivos: el primero por comprobar que sacarme la ESO mereció mucho la pena ya que sin ella no hubiese podido hacerlo y segundo, porque por fin parecía que había encontrado un camino que seguir con ilusión.

Pero no y aunque no he perdido la ilusión, la realidad del sector del aceite de oliva no invita a ser optimista y por lo tanto, a creer que podré encontrar trabajo fácilmente en una Almazara como Técnico en Aceite de Oliva, así es que pensé en otras alternativas de emprendimiento relacionadas con el aceite y el vino, pero una de mis profesoras, apoyada por su experiencia, me puso en mi sitio haciéndome ver lo que supondría competir en este complicado mercado con las grandes superficies que se dedican al mercado Gourmet, es decir: “otro palito” a la ilusión.

¿Qué hacer? Seguir buscando alternativas, porque estoy convencido de que quien busca con ilusión termina encontrando su sitio ¿cuál? No lo sé, solo sé que tengo que seguir generando corriente con mi movimiento y mantenerme fuerte para seguir soportando los palos que me quedan por recibir ¿cuántos? Ni idea, seguro que muchos.

Da igual que tengas empleo o no, para los desempleados que no tenemos otros problemas, por ejemplo: de salud, es nuestro principal problema, pero también l@s emplead@s tienen y algunos muy gordos, porque vivir no es ni más ni menos que eso, resolver problemas y superar un palo tras otro.

Así es que ánimo y a endurecer el lomo.

Saludos y se feliz.