Podría ocurrirle a la hija de cualquiera.

¡¡Bienvenida o Bienvenida a mi Blog!!

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Se va el año 2014 y si me hubieses preguntado hace unas semanas qué tal me ha ido, te hubiese respondido: “ni bien ni mal, más bien todo lo contrario”, me explico: sigo en el desempleo pero me han intervenido, y muy satisfactoriamente, de mi maltrecha rodilla; sigo en el desempleo pero, si no consigo mis objetivos, he encontrado esa alternativa de futuro que me ilusiona; sigo en el desempleo pero puedo disfrutar de la compañía de las personas que más quiero y por supuesto, sigo en el desempleo pero sigo vivo.

“Ni bien ni mal, más bien todo lo contrario”, es lo que hubiese respondido hace unas semanas; sin embargo, si me lo preguntas hoy, te responderé que, hasta ahora, ha sido el mejor año de mi vida.

Voy a ver si soy capaz de transmitirte lo que para mi han supuesto estas últimas semanas.

Soy padre de dos maravillosas hijas y desde que nacieron, tristemente por lo tarde que lo hice, empecé a mostrar un enorme interés por lo que supone ser mujer y con cada nuevo descubrimiento (por supuesto me refiero a un perfil de mujer normal, independientemente de formación y clases sociales) más admiración sentía por ellas: responsabilidad, compromiso, capacidad de trabajo, sensibilidad, coraje…

No voy a entrar en detalles sobre mis reflexiones porque me extendería mucho, pero para que te hagas una idea, he llegado a la conclusión de que desde un punto de vista materialista, las mujeres no necesitan para nada a los hombres y a lo que están demostrando me remito.

Sin embargo y te recuerdo que estoy casado con una y participo activamente en la educación de dos, todas (por supuesto me refiero a un perfil emocional medio de mujer normal, independientemente de formación y clases sociales) sueñan con compartir, repito: compartir, su vida con un hombre ¿por qué?

La respuesta no es tan complicada y te recuerdo que solo son mis reflexiones: ellas, vosotras, necesitáis sentir que en esa enorme responsabilidad que aceptáis por vuestra condición de mujer: la maternidad, es compartida por el hombre que elegís para que sea el progenitor y por lo tanto, el responsable de la otra parte implicada en la crianza y educación de l@s hij@s.

Pero en este tema cuál es el problema al que las chicas os enfrentáis a la hora de buscar esa pareja soñada, y ten en cuenta que yo sí sé cómo siente y piensa un hombre de perfil emocional medio; pues el problema al que os enfrentáis, es que no hay suficientes hombres para todas con el perfil emocional con el que soñáis la mayoría de chicas, es decir:

  • Comprometido.
  • Resolutivo.
  • Valiente.
  • Con buen humor.
  • Y sobre todo: empático y sensible hacía vuestras emociones.

Tras este descubrimiento, aparte de lo que debería ser normal en la educación de nuestr@s hij@s:

  • Respetarse y aceptarse tal y como son aprendiendo a entender y manejar sus emociones
  • Respetar a las demás personas, independientemente de su edad, sexo o condición sexual, raza, religión, condición social…
  • Respeto hacia los animales y al medio ambiente.
  • Trabajar por su salud cuidando su aseo, nutrición y actividad física.
  • Comprender que no hay nada mejor para su autoestima que conseguir lo que se proponen con esfuerzo.

Aparte de todo esto y como padre de niñas, hay algo que para mí también fue prioritario: enseñarles a saber elegir a un hombre adecuado para que fuese su compañero en la vida sabiendo interpretar determinadas señales y comportamientos.

Para resumírtelo y como en cualquier relación, tod@s preferimos tener a nuestro lado a alguien que sume, o al menos que no reste y por muy comprometida que sea nuestra condición personal, no podemos consentir que alguien que resta este mucho tiempo a nuestro lado, ya que en este sentido es muy difícil conseguir cambiar a nadie; por la tanto, si tras intentarlo varias veces no hay avance, sacal@ de tu vida porque corres un alto riesgo de que te consuma y anule emocionalmente.

Aún y así, tenía asumido que, por la proporcionalidad de la que te hablaba de que no hay hombres ideales para todas, mis hijas corrían un elevado riesgo de coincidir con alguno inapropiado o peor aún, muy inapropiado, algo que tristemente ocurrió.

Hay padres que llevan muy mal el que sus hijas inicien relaciones sentimentales, cuando lo deberían aceptar de manera totalmente natural y abiertamente, porque es algo que va a ocurrir sí o sí, ya que de otra manera se van a perder una enorme cantidad de información que, a la larga, les va a ayudar mucho a detectar cambios y a ganarse la confianza de sus hijas, con el objetivo de aportar consejos que les puedan facilitar las cosas y así, hacer que su vida y la suya, sea mejor consiguiendo minimizar de riesgos y problemas en casa.

Mi estrategia es aceptarlo con normalidad para conseguir conocer, cuanto antes, a aquel con quien ellas quieran iniciar una relación para hacerme una idea de cómo es y sobre todo, de que ambiente familiar viene.

Así ocurrió hace ocho años cuando mi hija mayor lo hizo con su novio y también, cuando mi hija menor lo hizo con quien, muy afortunadamente, lo ha dejado.

Este chico es un chaval con buen fondo pero criado en un ambiente muy destructivo y totalmente falto de cariño, algo que ha influido enormemente en su personalidad transformándolo en un hombre débil, inseguro, dependiente y por lo tanto, muy celoso; actitud que poco a poco iba minando a mi hija, una niña muy sensible, sociable, capaz de darlo todo por los demás y que creía que algún día podría hacer algo porque la actitud de su novio cambiase, sin embargo, la cosa se fue complicando y en ese empeño por resolver cosas, lo único que consiguió fue una enorme incapacidad por terminar con una relación que la estaba consumiendo, teniendo que soportar ataques de celos no agresivos, control continuo sobre sus actos, su ropa y en general, sobre su vida con el chantaje emocional como principal argumento: “es que sin ti yo me muero”.

Te decía que este es para mi uno de los mejores años de mi vida y el motivo, es que mi hija por fin ha entendido lo que durante años he intentado enseñarle: quédate con las personas que sumen, ayuda a los que no restan, da una oportunidad a los que restan y elimina de tu vida a los sin remedio.

Saludos y se feliz.

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2 comentarios en “Podría ocurrirle a la hija de cualquiera.

    • ¡¡Muchas gracias!! Ni te imaginas lo que para ella ha supuesto quietarse de encima ese problema y no solo por el beneficio directo, ya que se ha dado cuenta de que podrá hacerlo siempre. Saludos.

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